
George Benson (Parte 1)


Su nombre real es George Washington Benson ,nació el 22 de marzo de 1943 en Pittsburgh (Pensilvania) en un ambiente humilde donde la música era parte esencial de la vida cotidiana.
Desde niño mostró un talento precoz: a los siete años ya tocaba el ukelele y a los ocho actuaba en clubes locales, sorprendiendo por su madurez musical. Con solo diez años grabó su primer sencillo como Little Georgie, iniciando una carrera temprana que lo distinguiría del resto.
Durante su adolescencia se formó musicalmente junto al organista Jack McDuff, una figura decisiva en su desarrollo como guitarrista. Con él recorrió escenarios y adquirió una disciplina profesional que marcaría toda su trayectoria. En 1964, con apenas 21 años, George Benson grabó su primer álbum como líder "The New Boss Guitar" donde ya se apreciaba su estilo fluido, elegante y profundamente melódico.
A lo largo de los años 60 trabajó con sellos como Prestige, Columbia y Verve, consolidándose como uno de los jóvenes talentos del Jazz. Su técnica, influenciada por Charlie Christian y Wes Montgomery, combinaba virtuosismo y sensibilidad, lo que le permitió destacar en un panorama competitivo. Sin embargo, su gran salto llegó en los 70, cuando firmó con CTI Records, sello que impulsó un sonido más sofisticado y accesible.
En 1976 publicó el álbum "Breezin’", un álbum histórico que lo convirtió en una estrella internacional. El tema “This Masquerade” ganó el Grammy al Disco del Año, un logro excepcional para un músico de Jazz. Benson demostró que podía unir guitarra y voz con una naturalidad única, abriendo las puertas del Jazz-Pop y del Smooth Jazz.
Su éxito continuó con colaboraciones de alto nivel y una presencia creciente en la música popular. En 1980, bajo la producción de Quincy Jones, lanzó "Give Me the Night", un álbum que lo consolidó como figura clave del Smooth Jazz, el Soul y del R&B contemporáneo. Canciones como “Love X Love” y “Give Me the Night” se convirtieron en himnos de la época.
Hasta 1983, Benson ya era un artista consagrado, capaz de moverse entre el Jazz, el Pop y el Soul sin perder identidad.
Su virtuosismo, su voz cálida y su capacidad para conectar con públicos diversos lo habían convertido en uno de los músicos más influyentes de su generación. En ese periodo acumuló premios, giras internacionales y un prestigio que lo situaba como puente entre el Jazz tradicional y la música moderna.
