Stevie Wonder (Parte 1)

Stevie Wonder nació como Stevland Hardaway Judkins el 13 de mayo de 1950 en Saginaw, Michigan, Estados Unidos. Nació prematuramente y perdió la vista poco después debido a una afección relacionada con el suministro de oxígeno en la incubadora.
Desde muy pequeño mostró un talento extraordinario para la música. Aprendió a tocar varios instrumentos de forma autodidacta, entre ellos la armónica, el piano y la batería. Su familia se trasladó a Detroit cuando él era niño, donde comenzó a cantar en el coro de la iglesia, algo tremendamente frecuente en aquella época.
A los once años fue descubierto por la discográfica Motown Records, una de las compañías más importantes de la música afroamericana de la época. Firmó un contrato y recibió el nombre artístico de “Little Stevie Wonder”, destacando por su asombrosa habilidad musical.
En 1963 alcanzó la fama internacional con la canción “Fingertips”, grabada en directo. El tema llegó al número uno de las listas estadounidenses, convirtiéndolo en el artista más joven en conseguirlo.
Durante los años sesenta continuó publicando éxitos y desarrollando su carrera. Poco a poco dejó atrás la imagen de niño prodigio para convertirse en un músico y compositor cada vez más innovador.
A principios de los años setenta obtuvo un mayor control creativo sobre sus grabaciones. Esta etapa marcó una profunda evolución artística, caracterizada por nuevas experimentaciones sonoras y letras más maduras.
En 1972 publicó “Music of My Mind” y “Talking Book”, álbumes que consolidaron su prestigio. De este último surgió el gran éxito “Superstition”, una de las canciones más emblemáticas de su carrera.
En 1973 lanzó “Innervisions”, considerado uno de los mejores discos de la música popular del siglo XX. El álbum abordó cuestiones sociales y políticas, además de mostrar un notable avance musical.
Ese mismo año sufrió un grave accidente de tráfico mientras viajaba por Carolina del Norte, pero logró recuperarse y regresar a la actividad artística.
En 1974 continuó disfrutando de un enorme reconocimiento internacional. Para entonces, Stevie Wonder ya era considerado uno de los músicos más influyentes, innovadores y respetados de su generación, con una carrera que había transformado el Soul, el Rhythm & Blues y la música popular contemporánea.